Andando por el Barranco la Canal.
Una de las últimas excursiones que hemos podido hacer con algo de kilometraje. Alejandro, alias vampirote, ha decidido echar a andar. A partir de ahora no narraré más viajes... serán agradables ratitos en el monte. En fin, a lo que vamos:
Es un barranco espectacular que sube, sube y sube desde el desvío de la carretera que une Tiscar con Pozo Alcón y que se coge un poco antes de llegar a la intersección con la pista forestal del Nacimiento del Guadalquivir Estuvo a punto de arder y sólo un milagro impidió que el fuego devorara ésta chimenea natural. De haberse extendido el incendio, ya no hubiera parado hasta Collado Angosto, abrasando más arriba el Barranco el Lobo y Cañada Las Fuentes. Un desastre.
Alguién debió jugarse el tipo, porque las llamas llegaron justo al primer pino del barranco. Le estaré eternamente agradecido, porque con sus acertadas decisiones salvó el conjunto de quebradas más bonito de todo el Parque.
Yo tampoco estaba para muchos trotes. Es un subidón que merece la pena, pero el carrito y la mochila cuesta arriba por los pedregosos caminos cazorleros... En fin, que en el fondo agradecí volver antes de nuestro destino.
Siguen sin aparecer animales en la proporción que lo hacían cuando pateábamos la zona norte de ésta sierra, aunque en otra excursión, en uno de estos barrancos, me topé con tres muflones realmente grandes que estaban ramoneando hierba fresca del fondo, al que se accede por un espectacular camino entre candiles y peñas rubias parecido al Tranco del Perro, pero en miniatura. Bonito. Todo aquí lo es.
Haberlos haylos, pero no se muestran ante el patito, que comienza a desesperarse. En fin... Todo sigue siendo muy bonito.

