Mis viajes con el Patito

Wednesday, May 17, 2006

Espacios abiertos


En el pueblo donde vivimos hay lugares de gran belleza si se sabe pasear por el campo en la época del año adecuada. Casi todo el tiempo la llanura de cereal es un desierto, o bien porque los campos estén en barbecho o recién labrados o debido a la sequía estival que asola esta tierra reseca casi todo el tiempo. Sin embargo en la primavera puede apreciarse la grandeza del llano. En ésta estación, al Patito le gusta salir con su bicicleta por el campo y disfrutar de las sensaciones que le produce la libertad que contagian los espacios abiertos.


Un espacio de cielo y praderas de trigo o cebada que no se pueden encontrar en otro lugar. Es un sitio condenado a la desaparición en cuanto las cosechadoras y el sol ardiente hagan acto de presencia, pero entre tanto no es difícil abandonarse al cielo, los rectos caminos y los ondulantes campos de trigo.

Al Patito hay que sacarlo de la casa para que ofrezca su mejor aspecto, ponerlo en un campo de trigo en las últimas horas de la tarde y, en fin, ya tienes otro fabuloso viaje del patito.


Thursday, May 04, 2006

Cosas pequeñas con sus mamás


A veces los viajes del Patito son de verdad del Patito. Como si la naturaleza quisiera agradar al Pato y darle lo que desea. Lo que el Patito quiere es ver animales en libertad y si los animales son pequeños y además van con sus mamás, el Patito es totalmente feliz. Ponle al pato unos prismáticos y ya no se puede mejorar la situación. Esta excursión pertenece a Cazorla, concretamente al camino del Puente de Guadahornillos, una estructura geológica muy interesante que permite divisar un paisaje extraordinario y un bosque de pino laricio inmenso.

Sin embargo esto no es lo importante. Lo fundamental es que el Pato tuvo lo que quería y la Primavera le trajo al Pato cosas pequeñas con sus mamás. Cosas pequeñas que corren por el bosque hasta que el Pato observa, entonces se paran y dejan que el pato las observe.




Así pues, se acabó la narración y aquí dejo lo que al Patito le hace ilusión: las cosas pequeñas con sus mamas en medio del bosque de Cazorla.

Por cierto, el potrillo de muflón que se ve en la foto ha sido bautizado por el Patito como "Pequeña Pera", que en lenguaje patal quiere decir "cosa pequeña diminuta que necesita que la cuiden en medio del bosque". Cosas del pato.

Wednesday, May 03, 2006

Buitres en el cielo de Cazorla


Cazorla de nuevo. Nuestros viajes más provechosos siempre son allí. Es un lugar con una magia especial, asombroso si eres capaz de alejarte de las excursiones más trilladas y dejarte sorprender por todo lo que la sierra contiene. La mítica Bética, escenario del pulso entre cartagineses y romanos durante siglos. La expoliada Cazorla, regenerada después por la afición a la caza de unos pocos señoritos. Siempre magnífica, Cazorla pervivirá cuando el hombre sea un olvidado recuerdo en la memoria planetaria. En esta ocasión, comenzamos el camino por el Barranco del Garbanzal, en tierras de Quesada, límite meridional del Parque. Abruptos aunque abiertos barrancos y cimas panorámicas de gran belleza.

Este recorrido visita consecutivamente tres barrancos importantes, dando la vuelta a la población de Quesada. Pronto el recorrido te muestra impresionantes cortados y “volaeros” donde los buitres son el indiscutible protagonista. Nunca hemos visto estas aves tan nítidamente como en este lugar, sobre todo en las murallas rocosas del final de la excursión. No nos precipitemos. Primero la aventura del Patito con unas jabalinas y sus rayones. Con el viento de cara y ocultos por un bosquecillo de pinos, pudimos ver detenidamente una pequeña tropilla de gorrinos. El Patito muy contenta con sus prismáticos al acecho y yo con la cámara haciendo lo que podía. Este encuentro cambió el día y convirtió la excursión en algo excitante. Debo decir que al Patito los animales pequeños la vuelven loca.

El recorrido va ganando interés por los roquedos y los constantes avistamientos de buitres a muy baja altura, intentando coger las térmicas para elevarse hacia los campos andaluces buscando alimento. Las vistas son sobrecogedoras y los desfiladeros por los que cruzamos, tremendos. El bosque se alterna con pequeñas navas verdes con la hierba primaveral. No vemos hervívoros en todo el recorrido. Subidas y bajadas constantes y todo para encontrarnos con arroyos y barrancos tan abiertos que más bien parecen circos glaciares del lejano Pirineos.



Tras ascender por una escarpada senda que discurre pegada a una pared de roca impresionante, llegamos al final de nuestro recorrido. Un pequeño puerto nos muestra una estupenda vista de la que disfrutamos unos momentos. No hemos comido todavía, así que iniciamos el descenso del puerto y el largo ascenso hasta el punto de partida de la excursión. Nos sentimos contentos al pensar que de regreso vamos a pasar por los mismos lugares que hemos visitado a la ida. Los buitres nos muestran el camino.


Para terminar, el animal protagonista de la excursión y la promesa de compartir este camino con quién ame y respete la naturaleza al menos tanto como nosotros.