Mis viajes con el Patito

Wednesday, February 21, 2007




































Pedales en el Puerto de Tejo. Como bien se sabe, este lugar de Cazorla es bastante significativo para nosotros. En tiempo de nieves, el patito hace salir de la nieve (siempre en el mismo lugar) el famoso “ajo”. Sólo ella sabe hacerlo y al parecer debe haber nieve para que todo vaya bien. Pues eso, que no esperábamos que volviera a nevar este año (y habíamos perdido la oportunidad de convocar al “ajo”) , pero al llegar a Cazorla, ¡Oh sorpresa! ¡En el Puerto del Tejo había nieve y el “Ajo” podía salir!. Aquí podemos apreciar al ajo renaciendo un año más.

Pero claro, había que llegar al Puerto del Tejo y llevábamos las bicis. En fin, una odisea. Sólo decir que son 8 Km ida y vuelta, pero tardamos algo más de dos horas en hacerlos. Las rampas que encuentras nada más comenzar la ascensión desde el Parador Nacional “El Adelantado” son demoledoras, aunque el pato se desenvolvió bien. Ni que decir tiene que nos bajamos de la bici en dos o tras ocasiones en que pusimos en evidencia nuestras limitaciones físicas.

Tras dos o tres kilómetros, entras en una fase algo más tranquila, pero en este caso, la nieve lo complicaba un poco. Las ruedas perdían adherencia en muchas ocasiones y sobre todo en la bajada un par de porrazos castigaron mi entusiasmo. El pato tuvo que quitarme en una de estas ocasiones la bici de encima, colocada de tal forma que hacía una extraña palanca contra mi rodilla.






Tras bastante sufrimiento, llegamos al Puerto del Tejo y continuamos rápidamente hasta la Laguna de Cazorla. Hemos fotografiado este sitio muchas veces, pero en esta ocasión, aparecemos los dos, gracias al descubrimiento del botoncito de disparo automático de la cámara. Como se aprecia, un día de perros ideal para que aparezca el “ajo”.






Última parada: la Laguna de Cazorla, que aunque siempre está seca, esa mañana aparecía con un palmo de nieve entre la niebla. Dejamos todo en nuestro recuerdo y descendimos, satisfechos de haber cumplido con el rito del ajo un año más (y van tres). Una sonrisa pequeña e inocente se dibujaba en la cara del pato. Para que el recuerdo no se borre con el paso del tiempo, aquí dejo algunas fotos de esta excursión.








































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