Mis viajes con el Patito

Saturday, April 22, 2006

Puerto del Tejo. Un regalo de Cazorla


Cazorla permite que la veas. En ocasiones puedes ver algún gamo despistado, pero otras veces no paras de sorprender a gamos, ciervos, muflones, cabras y todo lo que este parque tiene que enseñar. Es Cazorla quién decide. En esta ocasión, nos obsequió con nieve, mucha nieve. Subimos por caminos y senderos helados hasta el Puerto del Tejo desde el Parador Nacional “El Adelantado”. Esta es la parte alta del parque y las vistas en esta zona son espectaculares.




Un sendero bien señalado te eleva con suavidad hasta el Puerto de Tejo. Si tienes la suerte de perderte, o la valentía de salirte del camino principal y tomar alguno de los desvíos alternativos poco trillados, encontrarás alguna preciosa y tranquila nava donde las ciervas o las tropillas de gamos descansan en paz. Nosotros fuimos tan tontos como para equivocarnos a pesar de las veces que hemos recorrido este itinerario y llegamos a una de estas navas desconocidas por ocultas. Vimos ciervas, fugazmente, como siempre. Retomamos el camino principal y continuamos ascendiendo, el Patito con una sonrisa en la boca por su encuentro con las ciervas, por la ahora senda hasta el Puerto del Tejo, donde nos esperaba la sorpresa de un mar de nubes. El mar de nubes es otro regalo de Cazorla, cuando la presión atmosférica baja y las nubes no encuentran otro lugar de reposo que el valle. Cazorla siempre generosa con nosotros.

El Puerto del Tejo es un cruce de caminos. Si continúas hacia la derecha, bajas por un camino histórico hasta el mismo pueblo de Cazorla, en cuyas márgenes podrás sorprender si caminas en silencio muchos animales. En esta ocasión, continuamos un poco más internándonos en una senda marcada como PR (amarillo y blanco) que nos lleva entre pinos, nieve y espinos helados hasta la laguna de Cazorla, siempre seca y esta vez repleta de nieve. Obligada parada para comprobar si los dos machos enormes de ciervo que divisamos en el bosque el año anterior siguen merodeando por allí. Un espacio curioso en invierno y precioso en primavera. Era laguna y ahora pasa por nava (que así le dicen a los prados elevados en estos lugares).

El patito cumple con el rito de renovar a su “ajo” (así llama a una criatura con forma de muñequito de nieve que, surgiendo de su imaginación, toma forma siempre en esta laguna seca y en esta época del año). Más allá de esta laguna, el camino que se dirige al sur nos lleva por la Loma de los Castellones (se llama así por unas curiosas formaciones rocosas que recuerdan las murallas almenadas de un castillo) hasta la cima del Gilillo y bajando por una estrecha senda, hasta el nacimiento del Guadalquivir, aunque ésta ruta es harina de otro costal. Todo el tiempo disfrutamos de la nieve, la bruma y un ambiente invernal muy revitalizador. El invierno en Cazorla es también un regalo. Regresamos tras haber cumplido con el rito anual de renovar el “ajo” en la laguna de Cazorla. Miro al Patito y veo pureza en su mirada, alegría y felicidad: mar de nubes, ciervas, nieve y “ajo”.

Para terminar: una imagen de los llamados "castellones".

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